Intervención social

Historia de la Intervención Social en España

Para comprender cualquier concepto es necesario comprender la evolución del mismo a lo largo de la historia, ya que nos permitirá conocer de primera mano el sentido y el porqué de sus principios básicos. El concepto de intervención, la intervención social esta además sujeto a los cambios sociales que caracterizan a cualquier cultura.

Por ello, en esta revisión histórica nos situamos en un planteamiento europeo, lo más próximo cercano a España ya que en otros lugares y culturas esta evolución ha sido diferente. No por ello ni mejor ni peor, simplemente diferente.

El mismo término “intervención social” evoca otros discursos que refuerza este anclaje pragmático o en todo caso tecnológico tal como lo es el que proviene de la medicina (intervención quirúrgica, por ejemplo) o aquellos que se originan en el campo de las experiencias sociales históricas, como es la intervención militar o las intervenciones institucionales.

Puesto de esta manera el concepto queda encapsulado en la ilusión inmediatista de un “hacer”. Por el contrario, también podemos definirlo desde un desarrollo complejo que permita iluminar las diferentes significaciones que contiene, entre ellas:

  • Representaciones sociales: Ofrecido por Moscovici “en el sentido en que aprehendemos, como sujetos, los acontecimientos de la vida diaria, las características de nuestro medioambiente, las informaciones que en él circulan, a las personas de nuestro entorno próximo lejano.En pocas palabras, el conocimiento “espontáneo”, “ingenuo” que tanto interesa en la actualidad a las ciencias sociales, ese que habitualmente se denomina conocimiento de sentido común, o bien pensamiento natural, por oposición al pensamiento científico.”
  • Reduccionismo tensional: En este sentido, consideramos que toda intervención social expresa (explícita o implícitamente) uno o varios sistemas de ideas en los que se entrecruzan distintos discursos teóricos, cuestiones ideológicas y éticas, atravesados también, por diversas perspectivas epistemológicas.

Esta mirada compleja propone una relación irreductible entre los llamados “pensar” y “hacer” Evolución histórica Reparto medieval.

Ayuda vecinal e intervención social

Las sociedades de la cristiandad soportaron sus funciones sociales básicamente sobre la familia la comunidad vecinal, quienes a su vez afrontaron la mayor parte de las situaciones de carencia.

El móvil de esta solidaridad primaria no debió ser tanto la virtud cristiana de la caridad como la presión de la necesidad y la carencia de otros mecanismos de ayuda o de protección social. La ayuda mutua de ámbito primario fue una institución fundamental en la sociedad medieval y no sería propio inscribirla dentro de la órbita de la caridad.

Esta forma de solidaridad social se practicó sobre todo de manera informal, sin la intermediación de reglamentos aparentes y administradores reguladores. Pero en el plano vecinal dio lugar a las hermandades y cofradías, que vinieron a ser instituciones formales de ayuda mutua.

En la ayuda vecinal, a diferencia de la ayuda familiar que no dio lugar a servicios sociales propiamente dichos, encontramos actividades formalizadas y organizadas que pueden considerarse servicios sociales mutualistas. Otra modalidad de ayuda mutua se desarrolla en el mundo económico medieval.

Heteroayuda graciable e intervención social

El sistema artesanal gremial incluía importantes instituciones de previsión y protección social de la que se beneficiaba la población artesana. Inicialmente, los gremios constituyeron un sector social y económico pequeño, pero luego cobrarían mayor liderazgo, de modo que sus instituciones de protección social irradiaron a otros ámbitos.

Hablamos de la caridad como virtud cristiana convertida en institución de la heteroayuda graciable. Los principales beneficiarios los sujetos marginales con carencias importantes. Los agentes de la caridad eran todos: particulares con la limosna, notables civiles y eclesiásticos fundando hospitales, etc.

La caridad tuvo amplio desarrollo en España, siendo objeto de una gran atención por parte de los pensadores de la Teología y la Filosofía. Conoció diversas regulaciones legales, dejó un rendimiento enorme de instituciones y servicios asistenciales: hospitales, hospicios, albergues, prácticas de socorro ambulatorio formalizadas, etc.

La limosna o el acogimiento que pudiera practicar un fiel parecen inequívocas acciones de donación, caridad en el sentido religioso del término. En cambio, las prácticas de ayuda social llevadas a cabo por reyes, señores feudales y cargos eclesiásticos más bien deben considerarse como servicio público inherente a su función social.

En la sociedad medieval, la condición señorial, en sus diversas modalidades, conlleva la obligación de proteger a los súbditos, siervos, feligreses, etc. La condición señorial, incluso en el sector eclesiástico, da derecho a rentas y exacciones(diezmos), que proceden del pueblo y son la base financiera de la protección social feudal. La crisis renacentista Destaca la figura del humanista, filósofo y pedagogo valenciano Juan Luis Vives.

intervención social

Por el paralelismo de su biografía con hitos históricos de interés social partiré de ella para el desarrollo del epígrafe. Su obra es la expresión de la crisis renacentista. Se refiere fundamentalmente a la intervención social pública y a la técnica de tratamiento de las situaciones de carencia. Nació en Valencia en 1492, el mismo año en el que los Reyes Católicos conquistaron el último reino musulmán en la península, el reino de Granada.

Se iniciaba así una época difícil para todos aquellos que profesaban una religión distinta a la cristiana, tanto musulmanes como judíos.

La familia Vives

La familia Vives era importante dentro del núcleo de comerciantes judíos, religiosos y económicamente acomodados en Valencia. Para proteger la vida de sus familiares, así como sus propiedades y evitar así mismo el riesgo de ser expulsados, se vieron obligados a convertirse al cristianismo. Sin embargo, siguieron practicando el judaísmo en una sinagoga que tenían en su casa y de la que era rabino un primo hermano de Juan Luis, Miguel Vives.

Pero en 1482, la Inquisición descubrió a Miguel y a su madre en la sinagoga en plena función religiosa, iniciándose así un proceso contra toda la familia Vives. Algunos de sus miembros fueron condenados y murieron quemados en la hoguera.

A los quince años, Juan Luis Vives empezó a estudiar en la Universidad de Valencia que había sido fundada cinco años antes. Acudió a dicho centro desde 1507 hasta 1509 aproximadamente.

Paralelamente, el proceso contra su familia continuó, por lo que su preocupado padre decidió enviar a su hijo a estudiar al extranjero. Así, el otoño de 1509 Vives partió rumbo a París para perfeccionar y ampliar sus conocimientos en la Universidad de la Sorbona, centro de atracción de muchos estudiantes de Aragón y Cataluña y en el que enseñaban muchos profesores españoles.

Terminó sus estudios en 1512 alcanzando el grado de doctor y se trasladó a Brujas (Bélgica) donde vivían algunas familias de mercaderes valencianos, entre ellas la de su futura mujer, Margalida Valldaura.

Allí recibió la noticia de que su padre había sido condenado y quemado en 1526, y su madre Blanca March, muerta en 1508, desenterrada y sus restos quemados en 1529.

Inmerso en una depresión anímica, se trasladó a Inglaterra después de rechazar una oferta para enseñar en la Universidad de Alcalá de Henares. Vives no aceptó por miedo a que la Inquisición le persiguiera y porque tampoco disponía de medios económicos que le permitieran viajar hasta su destino.

En el verano de 1523, fue elegido lector del Colegio de Corpus Christi por el cardenal Wesley, cargo que comportaba también ser nombrado canciller del rey Enrique VIII de Inglaterra. Vives veía cumplido así su anhelo de establecerse en una corte, único lugar en el que un humanista podía desarrollar dignamente su trabajo investigador de la cultura y enseñar los descubrimientos de sus estudios. Ahí trabó amistad con Tomás Moro y la reina Catalina de Aragón.

Sin embargo, pronto se desanimó ya que añoraba a sus amigos flamencos y la vida académica de Lovaina, en la que destacaba Erasmo de Roterdam, y donde tenían lugar las discusiones más apasionantes entre los más destacados humanistas europeos. Su amistad con la reina Catalina le permitió que el 28 de abril de 1525 se le concediera la licencia para importar vino y lana hasta Inglaterra y exportar trigo al continente.

Con los beneficios de este comercio y la pensión real su situación económica mejoró. Desde mayo de 1526 hasta abril de 1527 residió de nuevo en Brujas, lugar en el que se enteró de la condena a muerte de su amigo Tomás Moro por oponerse al divorcio del rey. Catalina llamó a Vives para que enseñara latín a su hija, María Tudor. Vives, realizó en Brujas su obra, “Tratado del socorro de los pobres”, obra donde analizaba y sistematizaba la organización de ayuda a los pobres y como debía hacerse.

Servicio organizado de asistencia social

Vives fue la primera persona en Europa en llevar a la práctica un “servicio organizado de asistencia social” mediante su tratado. Fue por tanto el precursor de la organización futura de los servicios sociales en Europa, y, por tanto, uno de los precursores de la intervención del Estado organizada y asistencia para con los necesitados. También es nombrado precursor del Trabajo Social.

Para intentar ayudar a la reina, Vives escribió al emperador Carlos, adversario del rey, y al papa Clemente VII, pero sus notas fueron interceptadas por el cardenal Wesley. Viendo que sus esfuerzos eran inútiles y que el rey jamás renunciaría al divorcio, intentó convencer a la reina paraqué lo aceptara.

Esta estrategia desagradó tanto a Enrique como a Catalina; le fue retirada la pensión real y tuvo que abandonar Inglaterra. Buscó entonces protección en Carlos V al que dedicó su tratado De concordia et discordia inhumano genere y otro al inquisidor general de España titulado De pacificaciones. Le fue concedida una renta anual de 150 ducados que representaba la mitad de sus gastos; sin embargo, jamás consiguió el beneficio eclesiástico solicitado.

Los últimos años de su vida los dedicó a perfeccionar la cultura humanística de los duques demencia. Se convirtió en un reformador de la educación europea y en un filósofo moralista de talla universal, proponiendo el estudio de las obras de Aristóteles en su lengua original y adaptando sus libros destinados al estudio del latín a los estudiantes; substituyó los textos medievales por otros nuevos, con un vocabulario adaptado a su época y al modo de hablar del momento.

Su libro destinado a la enseñanza del latín se editó en 65 ocasiones entre 1538 y 1649. Propuso también la reforma de la Sorbona, depurando su educación filosófica, dotando de una gran calidad a su educación. En 1529 su salud era ya muy delicada: padecía de dolores de cabeza y una úlcera estomacal. La artritis degeneró en fuertes dolores y el 6 de mayo de 1540 moría en su casa de Brujas a causa de un cálculo biliar. Fue enterrado en la iglesia de San Donaciano.

Vives afirma la “responsabilidad de las autoridades en lo que concierne a la situación y atención a los pobres”. Propugna declaraciones, registros e inspecciones, tanto de los propios pobres como de las fundaciones y establecimientos afectos a ellos. También propugna una intervención pública positiva de socorro de pobres, que incluya no solo acciones asistenciales, sino también medidas de prevención (como la educación de menores sin ambiente familiar normal) y de rehabilitación e inserción social y profesional.

En relación al reparto social de responsabilidades en la cobertura de carencias, la propuesta de Vives viene a ampliar la intervención pública, no sustituyéndola, sino ordenándola y complementándola con acciones privadas. Vives cuenta con la continuidad de la ayuda mutua primaria, así como de la acción caritativa y los mecenazgos religiosos y civiles tradicionales.

Las ideas de Vives

Las ideas de Vives tuvieron una acogida dispar en España. Su orientación intervencionista suscito una fuerte polémica que tiene su expresión más conocida en el debate habido entre fray Domingo de Soto y fray Juan de Medina, con motivo de la nueva ordenación de la atención a los pobres (Consejo Real de 1540) por la que se establecían medidas de control y limitación de la mendicidad principalmente. Domingo de Soto se opone a toda limitación o control de la circulación y mendicación de los pobres.

Manifiesta comprensión y tolerancia para sus pecados y vicios, oponiéndose a la vinculación de las autorizaciones manducatorias con factores morales o religiosos; no aprecia ventaja en la asistencia mediante instituciones, prefiriendo la relación personal directa. Juan de Medina defiende la competencia pública, se manifiesta con rigor respecto a los pobres falsos e impíos y apunta soluciones asistenciales para evitar la mendicidad y el vagabundeo. Las iniciativas en la Edad Moderna irán más en la línea de Juan de Medina.

Crece el intervencionismo público de control de iniciativas públicas y privadas en pro de la creación de instituciones. En cuanto a la distribución social del trabajo de protección, se registra un parsimonioso incremento de la intervención pública. La obra de Vives fue asumida y metabolizada muy lenta y adaptativamente por la práctica social.

La beneficencia

La irrupción de la beneficencia Existe un fuerte cambio conceptual, al sustituir la beneficencia a la caridad. En España se registran intervenciones públicas precursoras de una nueva institución, principalmente bajo el reinado de Carlos III. La primera regulación de carácter general se produce por la ley de 1822 convivencia intermitente y breve y sustituida por la ley de Beneficencia de 20 de junio de 1849 bajo el reinado de Isabel II, parcialmente vigente hasta hoy.

La ley de Beneficencia

La ley de Beneficencia de 1849, y más expresamente su Reglamento aprobado por el Real Decreto del 14 de mayo de 1852, regula dos clases de establecimientos: los públicos y los particulares. Los públicos se subdividen en generales, provinciales y municipales. Las autoridades eclesiásticas forman parte de las Juntas Generales, provinciales y municipales.

Los curas párrocos presiden las juntas parroquiales de socorros domiciliarios. Se prevén Juntas de Señoras para cuidarlas casas de expósitos. Se propugna que “se promuevan y utilicen los servicios de toda asociación de caridad”. Es decir, se parte del sentido religiosos de la caridad para alcanzar un sistema de beneficencia.

La normativa de la Beneficencia era una red completa de órganos responsables de su aplicación, establece un cuadro amplio de atenciones asistenciales y, en contra de lo que se dice reiteradamente, obliga a los poderes públicos en términos muy concretos al mantenimiento de una serie de prestaciones. La normativa representa una opción de intervencionismo público sustitutivo del sistema del antiguo Régimen.

Por una parte, el estado pasa a ejercer un control muy amplio sobre todo tipo de actividades, privadas y públicas de socorro social. Se constituye una red pública de órganos de administración y prestaciones benéficas.

Formas tradicionales de protección social

No obstante, las formas tradicionales de protección social permanecieron actuantes salvo que la caridad aristocrática declinó y la eclesiástica debió ceder su liderazgo, al menos formalmente. La beneficencia, tanto en su rama pública como privada, fue objeto de numerosas adaptaciones nuevas circunstancias. En el área pública se adoptaron modificaciones parciales a la reglamentación de 1852. En la privada se crearon nuevas figuras de intervención derivadas o semejantes a la beneficencia.

Por ejemplo, obras como las de las cajas de ahorro y la acción social empresarial que actualmente existen. Pauperismo y seguridad social Las revoluciones liberales dan lugar a una nueva sociedad de clases abiertas para ciudadanos formalmente iguales. Pero la revolución protagonizada por el capitalismo industrial desborda el sistema liberal de atención a las necesidades humanas. El abuso laboral de los capitalistas y las recesiones cíclicas inundaron de pobreza las ciudades del mundo avanzado, el pauperismo. La revolución industrial llega a España con retraso y débil impulso.

Movimiento Socialista

Pero también llega el pauperismo especialmente el generado por las explotaciones agrícolas latifundistas. Por otra pártela Beneficencia pública se implantaba con dificultades, por lo que el pauperismo junto con la explotación capitalista del trabajo fueron raíz y motivo del Movimiento Socialista, que genera diversas reformas dentro de la propia sociedad liberal capitalista.

Reformas que no siempre conciben y realizan socialistas, sino que en casos importantes son protagonizadas por personajes y partidos conservadores o burgueses. Así, en el Reformismo convergen quienes quieren corregir los rigores sociales del capitalismo con quienes desean preservarlo de la revolución y con aquellos que solo buscan mantener en buen estado y ánimo de la fuerza del trabajo.

La acción social empresarial ha dado lugar a las más diversas realizaciones.

Franquismo

El mutualismo gremial ha inspirado el mutualismo patronal. La acción benéfica de corte paternalista se ha manifestado en la empresa española mediante prácticas que van desde la cesta/aguinaldo de Navidad hasta las becas para la educación de sus hijos con deficiencias. Los servicios sociales en la etapa franquista Se plantean dos sectores diferenciados, el sector privado y el sector público. Sector privado.

Acabada la guerra, los primeros “25 años de paz” fueron un cuarto de siglo de carencias humanas de tipo material persistentes. Esta demanda fue afrontada principalmente por la ayuda mutua de carácter informal. Los círculos de la familia, de la amistad y de la influencia jugaron un papel destacado.

El franquismo recibe normas y organización que regulan y realizan el asesoramiento del riesgo de los accidentes de trabajo por cuenta de las empresas.

Ley de Bases de la Seguridad

La Ley de Bases de la Seguridad Social de 1963 suprime la intervención mercantil en este campo. Los servicios sociales en régimen de ayuda mutua requieren de la asociación formal de los mutualistas.

El régimen Franco no era favorable al asociacionismo. Aquí radica el factor que explica el incierto y parsimonioso desarrollo de los servicios sociales mutualistas bajo el franquismo.

El caso de las asociaciones pro subnormales debe considerarse una excepción que se podría explicar por factores particulares. La oferta de estos servicios conoció un desarrollo moderado.

En los primeros años la demanda con capacidad adquisitiva era muy escasa. Los procesos de modernización social de crecimiento económico de la segunda mitad del periodo favorecieron la emergencia de servicios lucrativos de guardería infantil y de residencia de ancianos. La intervención social de carácter benévolo tiene una estructura básicamente autoritaria, debido a su gratuidad y porque supone una relación social virtual.

Los servicios sociales privados y gratuitos eran objetivamente afines a una de la dimensión del franquismo, siendo gestionadas y mantenidas por instituciones y categorías sociales afines al régimen del general Franco. Algunas de ellas pueden ser consideradas como fuerzas constituyentes del nuevo Estado. La acción social empresarial era también afín a la estructura y los modos del régimen de Franco. El capitalismo y los capitalistas estaban, en general, muy vinculados al mismo.

El franquismo pues, era un medio propicio para el desarrollo de los servicios sociales de las empresas e instituciones antes evocadas. Hay que recordar que el régimen de Franco, salvo en los últimos años, aseguró a las empresas holgadas márgenes de beneficios, lo que permitía una financiación cómoda de su acción social.

Era ésta, pues, una vía de remuneración indirecta perfectamente viable. Existe un fenómeno de cambio que resulta de gran importancia en el proceso deconstrucción de los servicios sociales en su versión moderna.

Cáritas

Y es que el medio institucional que mantenía la acción caritativa y filantrópica no era impermeable y permitió el cambio. Cáritas Española jugó en este frente un papel importante, no sólo porque apoyó algunos proyectos sino también porque asumió funciones de estudio y asesoramiento. En todo caso, el hecho más importante es que ese fenómeno parecía responder muy cabalmente a demandas y potencialidades del momento.

Sector público

El régimen de Franco hereda las instituciones tradicionales de protección social pública: la Beneficencia y servicios de carácter especializado (protección de menores y de la mujer o la reeducación de inválidos), siendo objeto de reformas, complementaciones y también repeticiones. Durante la guerra, las necesidades asistenciales dan lugar a instituciones en ambas bandas contendientes.

El Gobierno de la República crea el Socorro Rojo; en la “zona nacional” se organiza el auxilio de invierno, de carácter estacional, estabilizándose posteriormente como Auxilio Social. Finalizada la guerra se consolida como obra de Falange Española Tradicionalista y de la JONS, bajo tutela del ministerio de Gobernación.

Posteriormente la obra de Auxilio Social se transforma en organismo autónomo con el nombre de Instituto Nacional de Asistencia Social (INAS). Al final de los años 50 la política económica de corte autárquico y voluntarista parece agotada, y deja paso a una nueva etapa liberalización y racionalización económica.

Abren este periodo los ministros tecnócratas, a quienes se atribuye la creación de los Fondos Nacionales para la aplicación social del Impuesto y el Ahorro (FONAS), inspirándose en el ideal de justicia social.

Hay que destacar que la “Ley de Fondos” no crea nuevos organismos sino meros instrumentos financieros de aplicación social. Tal aplicación se instrumentó mediante planes anuales de subvenciones a personas físicas y entidades. Los créditos previstos para estos últimos se destinaban a: Centros y programas privados sin fin lucrativo.

Las obras de organizaciones para públicas, como la sección femenina. Servicios y actividades de organismos públicos en sentido estricto (ayuntamientos y diputaciones) De los cuatro fondos creados el de Protección del Trabajo y el de Asistencia Social son los que más incidieron en el sector de los servicios sociales.

intervención social

FONAS

Con la creación de las FONAS se recupera el término de “Asistencia Social” utilizada antes de la Guerra Civil. Durante el franquismo el hito más importante en el recorrido hacia una configuración de un sistema de Seguridad es la Ley de Bases de 1963 que amplia notablemente el cuadro de prestaciones y el colectivo de beneficiarios.

La cobertura se estructura en dos modalidades de protección:

  • La básica: Prestaciones económicas y sanitarias correspondientes a los riesgos clásicos (enfermedad, accidentes, etc.) así como los de protección de la familia
  • La complementaria: Abarca “los Servicios Sociales y la Asistencia Social de la Seguridad Social”. Los servicios sociales de la Seguridad Social son prestaciones técnicas previstas para las áreas de “Higiene y seguridad en el trabajo”, “Medicina preventiva”, entre otras. Se crea el Servicio Social de la asistencia a los Pensionistas.

Asistencia Social de la Seguridad Social

La asistencia Social de la Seguridad Social es un mecanismo de cobertura discrecional de situaciones de emergencia y necesidad. Se trata pues de una Beneficencia interna de Seguridad Social. Este expansionismo de la Seguridad Social tiene algo que ver con su liderazgo institucional.

Servicios de la administración del Estado: Se refiere a las acciones sociales públicas exteriores a la Beneficencia y a la Seguridad Social.


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